Los padres usamos habitualmente la palabra “cuidado” para referirnos a nuestros hijos. Cuidamos que no se enfermen, que no se lastimen. Les pedimos que “tengan cuidado” .

Cuidar es proteger, sostener, acompañar, tratar con delicadeza, alimentar, abrigar, mirar. Todas estas acciones y probablemente muchas más, están implícitas en el acto de cuidar.

Para cuidar, tenemos que poder ver las necesidades del otro y en estos tiempos veloces no siempre es fácil. Necesitamos volver a pensar la tarea de cuidar y ejercerla con nuestros hijos. Porque una de las maneras de manifestarles nuestro amor es a través del cuidado.

¿En qué situaciones cuidamos los padres?

  • Cuando les marcamos límites claros con firmeza pero sin gritos ni malos tratos.
  • Cuando los alentamos y acompañamos para que conquisten nuevos aprendizajes.
  • Cuando no los comparamos con otros niños, sólo con ellos mismos.
  • Cuando cuidamos nuestras palabras y los tratamos con delicadeza, sin humillar, herir ni descalificar.
  • Cuando entendemos que pueden tener sus propios gustos y preferencias y no los sobrecargamos con actividades que no disfrutan.
  • Cuando no competimos a través de nuestro hijo para que sea “el mejor”.
  • Cuando no los involucramos en temas o decisiones que deben tomar los adultos.

Lic. Cecilia Marino