En estos tiempos hiperconectados y veloces, a muchos niños se les niega el derecho a aburrirse. Se los sobrecarga con actividades obligatorias y se transforman espacios de ocio en momentos dirigidos por los adultos.

A los padres y adultos nos da  pánico escuchar la frase “MAMAAA, ME ABURROOO”  y por eso arbitramos todos los medios para que esto no ocurra.

El aburrimiento es la antesala de la creatividad. Todos tenemos un potencial creativo, lo que necesitamos es tiempo de calma y de ocio no dirigido para que éste surja. El aburrimiento es además el punto de partida para favorecer en los niños la autonomía personal y la imaginación. Por esto mismo los adultos tendremos que evitar,  ante el reclamo de que están aburridos,  darles la solución buscándoles que hacer o brindándoles  opciones rápidas como por ejemplo el celular. Habrá que ayudarlos a que hagan cosas por sí mismos, se pongan sus propias metas y se inventen proyectos.

Algunos tips que nos pueden ayudar:

  • Facilitar que tengan a su alcance materiales como cajas, palos, papeles, disfraces y objetos cotidianos en desuso que les permitan crear con libertad.
  • Favorecer que tengan espacios de ocio no dirigido en el que descubran sus gustos e intereses personales.
  • Tener en claro que vencer el aburrimiento implica esfuerzo, por eso no desesperarnos en darles una rápida solución sino ayudarlos a que ellos busquen como hacerlo.
  • Promover que tengan juguetes sencillos, que les den libertad de crear e imaginar porque “cuanto más cosas hace el juguete, menos cosas hace el niño”.

Lic. Cecilia Marino